CONCLUSIONES
1.-La amistad, más que necesaria, es libre. Lo libre es superior a
lo necesario.
2.– La amistad es querer a cada uno como otro yo. “Querer” es
propio de la voluntad. “Otro yo” es la cúspide de la esencia humana.
Querer es inferior a amar. “Amar” es propio del acto de ser personal, y
se ama a cada quién por ser quien es. La amistad pertenece a la esencia
humana y depende del amor del acto de ser personal.
3.– La amistad es la virtud superior de la voluntad, o el estado más
activo de ésta facultad. Es virtud superior a los hábitos adquiridos de la
inteligencia, pero inferior a los hábitos cognoscitivos innatos (sindéresis,
primeros principios y sabiduría). No es ni pasión ni afecto.
4.– La amistad se conoce desde un hábito innato (sindéresis, en la
tradición medieval, yo en la moderna). Este nivel cognoscitivo no es racional
sino supranacional, experiencial, directo, englobante. Por eso, no
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son métodos apropiados para conocer la amistad el fenomenológico, el
hermenéutico, analítico, etc., porque todos ellos son racionales.
5.– Sus primeras condiciones de posibilidad son el amor personal,
el conocer personal, la apertura libre del acto de ser personal humano y
la sabiduría personal. Su segunda condición de posibilidad es el yo, el
cual la activa directamente.
6.– Son ayudas menores de la amistad las demás virtudes de la voluntad
y los demás hábitos de la razón práctica, en especial, la veracidad.
7.– Su mejor ámbito de aprendizaje es la familia.
8.– La amistad es condición de posibilidad y fin de la educación personal.
9.– La amistad se educa si se abre libremente la intimidad personal
a otra persona, siempre que esa apertura se ordene a la búsqueda del
propio y ajeno sentidos personales, novedosos e irrepetibles, y si éstos
son aceptados amorosamente.
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